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    Información biográfica

  1. Como una dama agonizante
  2. Cuando las voces suaves mueren
  3. El último baile
  4. Estás pálida por el cansancio
  5. Himno a la belleza intelectual
  6. Insondable mar, cuyas olas duran años
  7. Me levanto desde sueños de ti
  8. Nunca más, oh ya nunca más
  9. Su voz tembló cuando nos separamos
  10. Tiempo ya pasado




    Información biográfica

      Nombre: Percy Bysshe Shelley
      Lugar y fecha nacimiento: Field Place, Horsham (Inglaterra), 4 de agosto de 1792
      Lugar y fecha defunción: Viareggio, Gran Ducado de Toscana (Italia), 8 de julio de 1822 (29 años)

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      Como una dama agonizante

        Como una dama agonizante, pálida y lánguida,
        Que se tambalea hacia adelante, envuelta en un velo brumoso,
        Fuera de su cámara, llevada por la locura
        Y los débiles vagabundeos de su marchito cerebro,
        La Luna se levantó en el Este oscuro,
        Sólo una masa blanca e informe.

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      Cuando las voces suaves mueren

        Cuando las voces suaves mueren,
        Su música vibra aún en la memoria,
        Cuando las dulces violetas enferman,
        Su aroma pervive dentro de los sentidos que ellas vivifican.

        Las hojas de la rosa, cuando la rosa muere,
        Se apilan en la cama del amante;
        Y así en tus pensamientos, cuando tú te hayas ido,
        El amor mismo seguirá durmiendo.

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      El último baile

        Till Death like sleep
        Might steal on me.

        I

        Soy residuo de hábitos prohibidos,
        Del rito cruel, del horizonte escaso,
        De las viejas costumbres, del ocaso,
        De cultos hostigados y vencidos.
        Memoria soy de todos los olvidos,
        Aborto de la noche y del fracaso,
        Camino que se pierde a cada paso,
        Refugio de los ídolos caídos.

        Soy ráfaga, perpetuo movimiento,
        Rescate de tu cuerpo a la deriva,
        Exilio de tu sangre y de tu aliento.

        Soy sombra que te aguarda fiel, lasciva,
        Serena en la quietud de tu aposento,
        Soy tu amante celosa y posesiva.

        II

        Me llamas a tu lado, compañera,
        Y bordas en la noche mi fracaso
        Con letras de perfil turbio y escaso
        Que dicen la verdad de mi quimera.

        Me eximes de la duda y de la espera,
        Me evitas la agonía en el ocaso,
        Me obligas a beber el postrer vaso,
        Me pides sumisión fiel y sincera.

        III

        A un paso del adiós definitivo,
        Depongo entre sudor mis armas rotas,
        Se cuentan a millares las derrotas
        De mi cuerpo lacerado y fugitivo.

        Sé que es tu último dardo y no lo esquivo,
        La bestia que hay en mí se vierte en gotas
        De estiércol que asimilas, y allí brotas
        Con rostro vigilante y gesto altivo.

        IV

        No me asusta la noche que atravieso,
        Ni el viejo corazón que ya no late,
        Porque hoy sé que mi destino era el regreso.

        Heridos por los años y el combate,
        Mis labios se refugian en un beso, perpetuo
        Como el sueño que me atrae.

        En el círculo eterno no hay mitades:
        Eterno es el morir que te libera del cuerpo,
        Vanidad de vanidades.

        V

        Se deshace en ausencias el presente,
        Y el voraz apetito de lo sido
        Tolera algún desgarro en el olvido,
        Cual demonio insidioso e indulgente.

        He aprendido a ceñir olvido
        Y sólo quiero seducir
        A la noche que me abraza.

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      Estás pálida por el cansancio

        Estás pálida por el cansancio
        De escalar inmensos cielos y mirar fijamente la tierra,
        Errante y sin compañía
        Entre estrellas que nacieron en distintas épocas,
        Y siempre cambian, como un ojo triste,
        ¿Descubres así que ningún objeto merece tu constancia?

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      Himno a la belleza intelectual

        I

        La abrumadora sombra de algún poder nunca visto
        Flota aún sin ser vista, entre nosotros, visitando
        Este mundo variado con alas inconstantes
        Como el viento de verano que se arrastra de flor a flor
        Como rayos de Luna que llueven detrás de alguna montaña aguda,
        Visita con mirada inconstante, asomando
        A cada corazón y semblante humanos;
        Como los tonos y armonías del ocaso,
        Como nubes dispersas en la luz de las estrellas,
        Como recuerdo de la música huida,
        Como algo que por su gracia puede ser
        Querido, y aún más querido por su misterio.

        II

        Espíritu de Belleza, que consagras
        Con tus propios tonos todo sobre lo que brillas
        Del pensamiento o la forma humana, ¿a dónde has ido?
        ¿Por qué traspasas y dejas nuestro estado,
        Este oscuro y vasto valle de lágrimas, vacío y desolado?
        Pregunta por qué no siempre la luz del Sol
        Teje arco-iris sobre aquel río de montaña,
        Por qué algo debe caer y desaparecer una vez desenvuelto,
        Por qué el miedo y el sueño, y la muerte y el nacimiento
        Arrojan sobre la luz del día de esta tierra
        Tal penumbra? ¿Por qué el hombre tiene tal espectro
        Para el amor y el odio, el desaliento y la esperanza?

        III

        Ninguna voz de mundo más sublime ha jamás
        Dado a un sabio o a un poeta estas respuestas.
        Así los nombres de demonio, espíritu, y cielo
        Quedan como recuerdos de su vano intento,
        Frágiles conjuros -cuyo encanto pronunciado puede no saber distinguir,
        Entre todo lo que oímos y todo lo que vemos,
        Duda, chance y mutabilidad.
        Tu luz sola -como arrastrada sobre las montañas-,
        O música enviada por el viento de la noche
        A través de las cuerdas de un quieto instrumento,
        O la luz de la Luna en una corriente de medianoche,
        Da gracia y verdad al sueño inquieto de la vida.

        IV

        Amor, esperanza y estima propia: como nubes parten
        Y vuelven, en préstamo fugaz.
        Como si el hombre fuera inmortal y poderoso,
        Si tú, desconocida e imponente como eres,
        Apareces firme con tu gloriosa escolta;
        Tú, mensajera de los sentimientos
        Que crecen y decrecen en los ojos de los amantes;
        Tú, que das alimento al pensamiento humano
        Como la oscuridad a una llama que muere;
        No te marches de aquí como llegó tu sombra,
        No te marches, no vaya a ser que la tumba sea
        Como la vida y el miedo, una oscura realidad.

        V

        Cuando aún de niño buscaba espíritus y logré
        Entre muchos un lugar para escuchar, cueva y ruina
        Y un bosque estelar, persiguiendo con pasos temerosos
        Esperanzas de altas charlas con los muertos idos.
        Llamé con los nombres envenenados con los que alimentan nuestra juventud;
        No fui escuchado, no los vi
        Mientras pensaba profundamente en el terreno
        De la vida, en ese dulce momento en el que los vientos están captando
        Todas las cosas vitales que despiertan para traer
        Novedades de pájaros y pimpollos,
        De pronto, tu sombra cayó sobre mí,
        ¡Grité, y apreté mis manos en éxtasis!

        VI

        Prometí que dedicaría mis poderes
        A ti y a lo tuyo -¿no he cumplido el voto?-
        Con el corazón palpitante y los ojos en lágrimas aún ahora
        Llamo a los fantasmas de miles de horas
        Cada cual desde sus tumbas sin voz: ellos, en jardines de ensueño
        De estudioso celo o deleite de amor
        Han observado conmigo la envidiosa noche,
        Ellos saben que nunca el gozo alumbró mi frente
        Sin unirse a la esperanza de que tú liberarías
        A este mundo de su oscura esclavitud
        De que tú, oh imponente Belleza
        Darías cualquier cosa que estas palabras no puedan expresar.

        VII

        El día se torna más solemne y sereno.
        Cuando pasa el mediodía hay una armonía
        En otoño y un lustre en su cielo
        Que a través del verano no es oído ni visto,
        ¡Como si no pudiera ser, como si no hubiese sido!
        Así deja tu poder, como la verdad
        De la naturaleza en mi pasiva juventud
        Su calma -a uno que te adora a ti-
        Y a toda forma que te contenga a ti,
        A quien, bello espíritu, tus conjuros sí llevaron
        A temerse a sí mismo y amar a toda la humanidad.

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      Insondable mar, cuyas olas duran años

        ¡Insondable mar!, cuyas olas duran años,
        Océano del tiempo cuyas aguas de profunda pena
        Son salobres como lágrimas humanas.
        Tu inundada orilla, en tu marea y movimiento
        Supera los límites de la mortalidad.

        Y, enfermo de presa, aullando aún más fuerte,
        La furia que llevas dentro hace naufragar buques en tu inhóspita orilla,
        Traidor en la calma, y terrible en la tempestad,
        ¿Quién osará ponerse delante de ti,
        Insondable mar?

      Arriba

      Me levanto desde sueños de ti

        I

        Me levanto desde sueños de ti
        En el primer dulce dormir de la noche
        Cuando los vientos respiran suavemente
        Y las estrellas relumbran brillantes:
        Me levanto desde sueños de ti,
        Y un espíritu en mis pies
        Me ha llevado -¿quién sabe cómo?-
        A la ventana de tu cuarto, amada.

        II

        Los aires vagabundos desmayan
        Sobre lo oscuro la corriente silenciosa,
        Los aromas de Champak caen
        Como dulces pesares en un sueño,
        La queja del ruiseñor
        Muere sobre su corazón
        Como yo sobre el tuyo
        ¡Oh, amada como tú lo eres!

        III

        ¡Oh, elévame de la hierba!
        ¡Muero! ¡Desmayo! ¡Caigo!
        Deja que tu amor en besos llueva
        Sobre mis párpados y labios pálidos.
        Mi mejilla es fría y blanca, ¡ay!
        Mi corazón late alto y rápido;
        ¡Oh!, apriétalo contra el tuyo de nuevo
        Donde al final se romperá.

      Arriba

      Nunca más, oh ya nunca más

        ¡Oh mundo! ¡Oh vida! ¡Oh tiempo!
        En cuyos últimos pasos yo subo
        Temblando a donde antes había estado de pie,
        ¿Cuándo volverá tu gloria primera?
        ¡Nunca más, oh ya nunca más!

        Fuera del día y de la noche
        Una alegría ha tomado el vuelo;
        La primavera fresca y el verano y el ocaso invernal,
        Mueven mi débil corazón con pesar, pero con deleite.
        ¡Nunca más, oh ya nunca más!

      Arriba

      Su voz tembló cuando nos separamos

        Su voz tembló cuando nos separamos,
        Y aunque no supe que su corazón estaba roto
        Hasta mucho después, me fui sin atender
        Las palabras que entonces nos dijimos.
        ¡Sufrimiento, oh sufrimiento, este mundo
        Es demasiado ancho para ti!

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      Tiempo ya pasado

        Como el fantasma de un viejo amigo muerto
        Es lejano pasado,
        Un tono que huye ahora para siempre,
        Una esperanza que ya es para siempre pasado,
        Un amor tan dulce no podía durar,
        Eran tiempos pasados.

        Hubo dulces sueños en las noches
        De un tiempo ya pasado
        Y eran su tristeza o su encanto
        Cada día una sombra lanzada hacia adelante
        Que nos hizo desearlo y podría aún hacer durar
        Esos tiempos ya pasados.

        Hay pesar, casi remordimiento,
        Para el tiempo ya pasado.
        Es como a su pequeño niño
        Un padre mira y cultiva al fin.
        La Belleza es como el recuerdo
        De un tiempo ya pasado.

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